El domingo el Barcelona visita Mestalla con pleno de puntos, 9 de 9, y un Raphinha que llega como máximo goleador de toda la Liga. Enfrente, un Valencia que todavía no sabe lo que es ganar esta temporada y que llega con media plantilla en la enfermería. Sobre el papel, no hay partido. Pero la última vez que se vieron las caras en este mismo estadio, el Valencia le rompió una maldición de seis años al Barça. Ojo con dar nada por sentado.
Un Barcelona que no da tregua
Llega el Barça a Mestalla en un estado de forma que ilusiona a cualquier aficionado culé. Tres partidos, tres victorias, y un Raphinha que se ha puesto la Liga al hombro: pichichi del campeonato con cinco goles en tres jornadas. A eso súmale un Lamine Yamal que se sacudió los males con un doblete el fin de semana pasado y un equipo que presiona alto, recupera en campo rival y tiene pólvora de sobra arriba. No me malinterpreten: hay cosas que pulir, sobre todo atrás, pero el nivel de fútbol que está mostrando este Barça es de los que ilusionan de verdad.
El Valencia, contra las cuerdas antes de empezar
Del otro lado, un Valencia que no levanta cabeza. Un solo punto en tres jornadas, sin conocer la victoria, y Carlos Corberán llegando a este partido con una lista de bajas que asusta: Rioja duda, Guido Rodríguez, Sadiq, Copete, Diego López y Sergi Canós, todos lesionados. Prácticamente media plantilla de gala fuera de combate antes de que ruede el balón. No es la mejor manera de recibir al líder.
Y hay que decirlo con respeto, porque el Valencia no es cualquier cosa: es un club histórico, con una afición que llena Mestalla incluso en los años difíciles, y eso siempre suma un plus de dificultad que los números por sí solos no reflejan.
El precedente que nadie debería olvidar
Aquí va el dato que le quita algo de tranquilidad a cualquier culé que ya dé el partido por ganado: la última vez que el Barcelona jugó en Mestalla, perdió. Fue en la última jornada de la Liga pasada, con el título ya decidido y en la despedida de Lewandowski, pero el Valencia remontó un 3-1 y rompió una maldición de seis años sin ganarle al Barça. Un partido de otro contexto, sí, con rotaciones y sin nada en juego para los de Flick. Pero el precedente está ahí, y en el fútbol, cuando se trata de romper rachas, a veces el cuerpo técnico se acuerda más de lo que uno cree.
Sobre el papel, esto no debería ser partido. Sobre el césped, la última vez que se vieron las caras, tampoco lo fue, y ganó el otro.
Lo que espero del domingo
Con la Liga en juego de verdad y sin nada que perder, esta vez el Barça no debería dar ninguna ventaja. Yo espero un partido de mucho control, con el Barcelona imponiendo su ritmo desde el inicio y aprovechando las ausencias defensivas de un Valencia que va a tener que apretar los dientes con los que le quedan sanos. Me inclino por otra goleada, aunque con algún susto de por medio, porque este Valencia, incluso diezmado, no se va a poner de lado en su propia casa.
Nos vemos el domingo. Haremos directo en nuestras redes sociales: YouTube, Twitch, Kick, lo de siempre.
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